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UNA BREVE CONTEXTUALIZACIÓN FRENTE AL SARS-COV-2

Como un grupo de estudiantes de la carrera de biotecnología e interesados en la ciencia, hemos decidido hacer un resumen sobre la actual situación mundial de COVID-19; donde presentamos mucha de la información que circula entre las redes sociales y lo más importante “publicaciones o artículos científicos”.

Como muchos saben, desde diciembre de año pasado, en Wuhan, China, la Comisión Municipal de Salud y Sanidad informó sobre un brote de neumonía en aproximadamente 27 personas, causado por un virus desconocido. Para el 7 de enero de este año, las autoridades chinas identificaron el agente causante de este brote; un tipo de virus de la familia Coronaviridae, que actualmente es llamado SARS-CoV-2. Desde ese momento, la infección del virus comenzó a extenderse por el mundo hasta ser declarado pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En nuestro país, el 6 de marzo se confirmó el primer caso, y desde entonces, este virus ha afectado a más de 3.000 personas, dejando un poco más de 100 víctimas mortales. A nivel mundial se han registrado alrededor de 139.000 muertes y dos millones de infectados. Con frecuencia los virus de esta familia han sido relacionados a resfriados comunes en humanos, aunque los virus SARS-CoV (2003) proveniente de murciélagos y MERS-CoV (2012) con origen en camellos arábigo, fueron los responsables de causar brotes epidémicos de síndromes respiratorios desde leves a graves; sin embargo, también se han encontrado en diferentes especies animales como murciélagos, mapaches y pangolines, entre otros. El hecho de que en el mercado de Huanan (ciudad de Wuhan) se encontraran grandes densidades poblacionales de algunas de las especies animales mencionadas, aumenta la posibilidad de que se produjera una enfermedad zoonótica, la cual consiste en la transmisión de patógenos de animales a seres humanos.

Se han hecho muchas especulaciones sobre el origen del virus (SARS-CoV-2); entre ellas, “la teoría de la manipulación genética en un laboratorio”. Primero, los genomas de estos virus se publican en bases de datos como la del Centro Nacional para la Información Biotecnológica (NCBI), a los cuales se puede tener acceso de forma rápida y gratuita. A partir de esas secuencias se han generado diferentes estudios, principalmente “The proximal origin of SARS-CoV-2”, en donde, a partir del rastreo de genomas, se pueden encontrar huellas genéticas comparables con especies de virus de aislados con anterioridad; llegando a la conclusión que de que es improbable que el SARS-CoV-2 se originara a partir de la manipulación de un coronavirus similar (SARS-CoV). Para desmentir esta teoría dos factores fueron determinantes.

El primero se basa en que los virus deben interactuar con las células para poder ingresar a ellas. Esto lo hacen por medio de una proteína, la cual se une a receptores que tiene la célula hospedera, formando una especie de llave-cerradura. Para los coronavirus, esta proteína se conoce como spike, y es reconocida por un receptor ECA2 “Enzima Convertidora de Angiotensina 2 o ACE2”. Para el caso específico de SARS-CoV-2, el virus desarrolló una unión mucho óptima, en comparación al antiguo SARS-CoV, teniendo además una unión diferente comparada a las encontradas en años anteriores o por predicciones computacionales. Este tipo de mecanismo es tan eficaz, que la probabilidad de ser creado por manipulación genética es muy baja, por lo que se da a entender que es pura selección natural, convirtiéndose en otra razón que desmiente esa teoría. El segundo es el hecho de que los datos genéticos del virus demuestran de manera irrefutable que el SARS-CoV-2 no se deriva de ningún esqueleto de virus visto previamente, pues los genomas son como huellas dactilares de fácil rastreo que como ya se mencionó se pueden encontrar en bases de datos y poder ser comparados entre sí.

Con base en los factores mencionados en “The proximal origin of SARS-CoV-2” se plantean dos posibles teorías con respecto al origen del virus. La primera, donde el virus fue evolucionando hasta poder pasar a los humanos generando la enfermedad; y la otra posibilidad es que el virus se ha transferido desde animales a humanos, y sin ser detectado se transmitió entre humanos, co-evolucionando hasta obtener las características virulentas y patogénicas actuales.

La sintomatología que se puede presentar cuando hay una infección por SARS-CoV-2, puede depender de los días que se lleva después del contacto con el virus. Según el estudio “Unique Epidemiological and Clinical Features of the Emerging 2019 Novel Coronavirus Pneumonia (COVID-19) Implicate Special Control Measures”, en el cual se describen tres fases, las cuales son características según los síntomas presentados por el paciente. La fase inicial o infección temprana, se da entre los primeros siete días donde se presenta con mayor frecuencia fiebre, tos, fatiga y dificultad leve para respirar, junto con otros síntomas menos comunes como diarrea y dolores de cabeza. La segunda etapa se da entre los días ocho y catorce, donde los síntomas continúan hasta llegar a una disnea (dificultad respiratoria), con disminución del oxígeno en sangre y de glóbulos blancos. La tercera etapa se presenta entre el día quince y veintiuno, donde la severidad de esta etapa depende del sistema inmune del paciente, (estilo de vida, enfermedades y antecedentes familiares). En esta fase se presenta el síndrome respiratorio agudo grave o “SARS” por sus siglas en inglés, siendo el síntoma de mayor alarma para el diagnóstico; donde se vuelve necesaria la intervención de respiradores mecánicos. Recientemente, estudios como “Olfactory and gustatory dysfunctions as a clinical presentation of mild‑to‑moderate forms of the coronavirus disease (COVID‑19): a multicenter European study” reportaron síntomas particulares como la pérdida o reducción parcial del gusto (disgeusia) y el olfato (hiposmia) que pueden aparecer, antes, durante o después de la sintomatología general.

 

Lo que más nos preocupa hasta el momento es el contagio, debido a que el virus SARS-CoV-2 se transmite a través de partículas víricas expulsadas de personas infectadas al estornudar, como también al tocar diferentes superficies que puedan contener estas partículas. Teniendo en cuenta que estos virus (al depender de una célula para sobrevivir), no sobreviven mucho tiempo en el aire (aerosoles), como tampoco en diferentes superficies; como lo demuestra el estudio (“Aerosol and Surface Stability of SARS-CoV-2 as Compared with SARS-CoV-1”), donde se evaluó la estabilidad de este virus, en el cual se encontró que la mayor duración es en el plástico por 72 horas, seguido del acero con 48 horas, en el cartón por 24 horas, y después de 4 horas en el cobre no es viable; finalmente la menor viabilidad (3 horas) es en los aerosoles. Es por esto que medidas como el lavado de manos, la desinfección de superficies, el confinamiento, y mantener una distancia de mínimo 2 metros, son fundamentales para evitar el contagio.  Aunque en un nuevo reporte de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), se reporta una posible distancia de contagio de hasta 4 metros.

Con respecto al lavado de manos, siempre vemos el énfasis que se hace sobre esto, pero la razón para ello se debe sencillamente a que el agua y el jabón aniquilan este virus, ya que este está envuelto en una capa de lípidos (grasa), y como sabemos estas son eliminadas por la naturaleza que tiene el jabón de quitar la grasa.

 

Para el diagnóstico de la infección por SARS-CoV 2, y en general para diferentes agentes infecciosos se emplea una técnica de identificación directa basada en biología molecular, llamada PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa). Debido a que la detección bajo la observación humana es “invisible”, es necesario amplificar millones de veces los genes virales, y así poder confirmar la presencia de este en nuestro organismo. Inicialmente la prueba avalada en Colombia por el Ministerio de Salud, fueron distribuidas por el laboratorio coreano Seegene debido a que en Colombia se contaban con múltiples equipos Allplex. Actualmente se han validado diferentes protocolos de detección viral, como el protocolo de Berlín, o kits basado en el protocolo de detección del CDC. Se debe aclarar que, aunque se indica que estas pruebas demoran aproximadamente 50 minutos, no se está tomando en cuenta el tiempo que se requiere desde la toma de la muestra del paciente, el procesamiento de esta, como la extracción de material genético viral, y finalmente la identificación por PCR, lo cual requiere mucho más de los 50 minutos mencionados.

Hasta ahora, no existe un tratamiento antiviral para tratar el SARS-CoV-2, como tampoco hay vacuna disponible, aunque se están realizando diferentes estudios para encontrar la vacuna. Similar a todas las infecciones virales con síntomas leves, se recomienda una buena hidratación y manejo con analgésicos como acetaminofén, como también jarabes para la tos, siempre y cuando sean recomendados por su médico. Recuerde que estos síntomas pueden tratarse en casa, bajo supervisión médica y teleasistida. Es muy importante no automedicarse ni mucho menos utilizar medicamentos como antibióticos o antiparasitarios (ej. cloroquina), ya que han sido estudiados en laboratorio con diferentes tipos de virus, pero aún no es clara la relevancia clínica de ellos; además, un exceso o mal uso de ellos puede pueden causar efectos graves secundarios en el organismo e incluso causar intoxicaciones.

El 6 de abril, investigadores de la Universidad de Antioquia lograron aislar y cultivar el virus del SARS-Cov-2 a nivel de laboratorio, esto permitirá que se puedan realizar experimentos con algunos tratamientos prometedores. Por ejemplo, medicamentos como la Ivermectina no se ha utilizado en pacientes, y todos sus ensayos han sido a nivel de laboratorio (in vitro), por lo que no se sabe aún su efectividad en pacientes. También se ha reportado el uso de el antimalárico hidroxicloroquina en pacientes, pero estos han sido solo unos pocos ensayos clínicos, y no está aprobado aún como medicamento para tratar esta enfermedad. Otros estudios sugieren el uso de Interferón, una molécula que hace parte del sistema inmune y es producida por nuestro cuerpo en respuesta a agentes infecciosos, en este caso a un virus. Una adecuada respuesta inmune, se produce gracias a hábitos de vida saludable, como una buena alimentación que incluya el consumo de frutas que contengan vitamina C, vegetales y granos, como lentejas, garbanzos, ajo, entre otros, los cuales promueven la producción de estas moléculas de respuesta. Estos alimentos son mencionados en la declaración dada por la Sociedad Internacional de Inmunonutrición (ISIN) como una dieta que permite fortalecer el sistema inmune frente al SARS-CoV 2, y así promover que nuestro cuerpo responda no sólo ante este virus, sino ante cualquier enfermedad.

En este orden de ideas, queremos fomentar el acceso a la información de la ciencia como una herramienta que no difunda el pánico entre la comunidad universitaria, familia y amigos. Con base en las medidas tomadas por el gobierno, el confinamiento es hasta ahora la mejor estrategia para evitar la propagación del virus; como lo ha decretado el Ministerio de Protección Social y Salud. Es importante evitar un contacto cercano, de mínimo 2 a 4 metros de distancia; sabemos que por ejemplo resulta complejo en el sistema de transporte integrado como el de Medellín, por esto, recomendaciones como evitar tocarse la cara y el lavado constante de manos, se convierten en la estrategia más útil, ayudando a prevenir hasta en un 50% el riesgo de contagio. Además, el uso de tapabocas al salir a la calle lo cual disminuye la cantidad de virus que puedan circular.

Escrito por: Diana Rodríguez A., Felipe Amador L., Hayler Ibarra A, Karen Quenguan H, Miguel Lopeda C., Manuela Tejada G. (Agradecimientos a la decana Angela María Gaviria).

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