FESTIVAL DE ARTES Y LETRAS

La Mesa de Cultura Sinergia quiere apostar por el conocimiento sensible y las  capacidades creativas de los estudiantes, docentes, empleados y egresados de las  Instituciones Sapiencia, que ven en el dibujo, la pintura y otras técnicas gráficas un  medio para representar sus ideas. Por este motivo se abre el VI Encuentro de  Fotografía, Pintura, Dibujo y otras Técnicas Gráficas y el VII Concurso de cuento corto: 200 palabras son suficientes, para impulsar los diferentes  talentos que se gestan al interior de la Institución Universitaria Colegio Mayor de  Antioquia, Institución Universitaria Pascual Bravo y el  Instituto Tecnológico Metropolitano. 

Fotografía

Álvaro Argumedo- Colmayor

Andrés Henao- Pascual Bravo

Carlos Cuesta- Pascual Bravo

Daniel Arias-ITM

Emmanuel Cartagena-Colmayor

Evelyn Zapata-Colmayor

Francisco Gallego-Pascual Bravo

Gina Garzón-Colmayor

Hernán Toro-ITM

Juan González-Pascual Bravo

Laura Gómez-Pascual Bravo

Maria José Vargas-Pascual Bravo

Verónica Mejía-Pascual Bravo

Yenifer Cadavid Góez-Pascual Bravo

Pintura

Alejandro Garcia Sanchez- ITM

Andrea Carmona Hoyos- Pascual Bravo.

Camilo Herrera- Colmayor

Daniel Velásquez Calle- ITM

Dilan Tilano-Colmayor

Edward Rueda- Colmayor

Estefania Morales- ITM

Juan José Rodríguez Bran- Colmayor

Laura Hurtado-Pascual Bravo

Luis Daniel Almanza- ITM

Mariana Gómez-Colmayor

Natalia Cano- Pascual Bravo

Valentina Calle López-ITM

Verónica Zapata Gómez- Colmayor

Yeison Hincapié Oquendo- ITM

Yeison Pérez- Colmayor

Dibujo y otras técnicas

Alejandro García-ITM

Andrés Gómez- Colmayor

Andrés Moran- ITM

Bryan Restrepo-ITM

Deyson Montaño - ITM

Diana Valeria Jurado- Colmayor

Estefania Morales- ITM

Henry Campos- Colmayor

Jheisy Henao-Pascual Bravo

Johan Cediel- Pascual Bravo.

José Vélez- Pascual Bravo

Luis Almanza- ITM

Manuel Garrido- Pascual Bravo

Manuela Zapata- Colmayor

Mateo Tobón- Pascual Bravo

Santiago Ríos - ITM

Sebastian Londoño- ITM

Sharon Rueda- Pascual Bravo

Susana Lambraño- Pascual Bravo

Yeison Hincapié- ITM

Yeison Pérez- Colmayor

Cuentos cortos

Frente al espejo

Seudónimo: Jivyn

Frente al espejo 

Al parecer su cuerpo sigue desnudo; es un buen hombre, es muy agradable, a decir verdad. ¡Mierda! Olvidé lavar la ropa ayer... mierda, no sé qué voy a hacer; bueno, comenzaré por dejar de decir la palabra mierda. En fin, había olvidado que esta era mi habitación, debería decorarla un poco; a ver, ¿Dónde están mis lápices?, ¿Acaso estoy desnudo? Pero qué... ¿Qué está pasando? ¿Alguien? ¡Ayúdenme! ¡Ayúdenme!... por Dios, necesito ayuda, alguien ayúdeme, ¿hay alguien ahí?... estoy en una habitación, estoy yo, solo en una habitación... ¿Por qué una habitación? No. Yo no estoy solo. No, no estoy solo. Usted está ahí, ¿Me equivoco? ¡Pero claro, claro que sí! ¿Cómo no lo había visto? Era imposible no verlo. Pero ¿Por qué no me habla? ¡Háblame! ¡Quiero que me hable, maldita sea! ¡¿Por qué mierda mueve sus labios, pero no puedo escuchar lo que me dice?! ¡explíqueme ahora! Me dijeron ayer que debía estar vigilándote las veinticuatro horas del día, ¿Es esto cierto? Supongo que sí, si no lo vigilo, se hará daño. Al menos eso dicen. Como sea.

Cuando esto acabe

Seudónimo: Consti

Cuando esto acabe 

Por el momento solo queda decir cuando esto acabe… y ver por la ventana, una ventana que refleja la luz del sol en los días cálidos, y la luz de luna en las noches de luna llena y solo algunas veces las gotas de lluvia que golpean en ella. No me atrevo abrirla, no quiero ver los ojos de la muerte destellando frente a ella, no quiero ser uno más de la lista, que por sentirse un poco vivo y guapo sale corriendo al encuentro con la nada; y en la nada quedan los sueños y los recuerdos de los muertos, de los vivos que se querían sentir vivos y libres nuevamente, pero a al final del cuento no lo fueron. Sueño con el momento de cuando esto acabe, de poder sentir la calidez de un abrazo, la dulzura de un beso y las melodías de tu risa loca. Pero no sé si estoy más muerto de los que ya murieron o estoy próximo a serlo y solo puedo repetir: ¡cuando esto acabe, cuando esto acabe! Y hacer una y otra vez la lista de las cosas que quizás no lograre hacer. ¡Cuando esto acabe!

Miradas en la oscuridad

Seudónimo: La luz a media noche

Miradas en la oscuridad. 

Aquel mensaje que lo cambiaría todo, comenzando con una sonrisa y terminando con una lluvia de emociones, atrapando mi mirada en las noches. En las horas de silencio donde mis ojos brillan y donde mi corazón crea la mejor melodía, en mi habitación se siente aquel ambiente emotivo, pues mi sonrisa destella toda la emoción que tengo por aque simple cumplido, pero luego de una simple gota llega una tormenta, donde observó el techo buscando la solución para mi tristeza, camino de un lado a otro intentando hallar calma para mi mente ansiosa, ¿qué está pasando? Es la pregunta que más me tortura, siento miedo de abrirle paso al tormento, mis ojos no se abren más del asombro ¿cómo salió eso de hay? Peor aún, cuando podré salir de aquel mensaje que nubla mi juicio, que arruinó el tiempo, arruinó mi mundo, mi universo, se vio tan bien al principio pero trajo un final tan destructivo.

La vida en un abismo

Seudónimo: Isabel J. Cardona

La vida en un abismo 

Soy una de esas personas que en momentos de incertidumbre queda totalmente en un abismo, desolado y sin razón de ser; con el alma partida por la desdicha del mundo. Siendo así no queda más, que salir a ver lo hermoso que aún sigue existiendo en nuestro entorno. Caminamos sin rumbo en medio de la desesperación por saber qué hacer. los caminos se tornan sin sentido, incluso la vida en algunos aspectos, también lo es. Pero, detengámonos para ver los miles de posibilidades que tienes en tus manos y en tu mente para cambiar una pequeña parte de tu existencia. Debes de aprender que, de la infelicidad, viene la dicha y que, de los malos momentos, viene consigo un sinfín de aprendizajes valiosas para tu vida y para compartir tu experiencia, porque del día vivido, viene la razón para el mañana, de hacer lo que debes aún mejor. Veamos los sucesos de la vida, con ojos de amor; para tener la sabiduría que requerimos entendiéndola, apreciándola. Seamos soñadores, que aun en la estando en la plena desgracia, dentro del oscuro abismo, seguimos viendo las estrellas en lo más alto de la plena y celestial belleza.

Cuatro gramos de vida

Seudónimo: Daniel Montes

Cuatro gramos de vida 

- ¿cómo te fue? - dijo mi mamá cuando me vio entra a la casa. La cara de mi mamá reflejaba que quería una respuesta positiva. -sentí que me vendían algo - respondí apartando la mirada para tomar el desinfectante; no quería ver como seria su rostro al oír eso. No sé si apreciar su preocupación, es complicado que apenas ahora se den cuenta de esto y quieran solucionarlo pagándole a un extraño y preguntándome cosas todo el día. - ¿Cómo que vendiendo? - me preguntó como si no supiera a que me refería. Suspiré, pero no contesté. Parece que con eso desistió de seguir la conversación, y no siento ninguna culpa al respecto. Prácticamente me obligaron a “ser ayudado”, y aunque soy mayor de edad, quería darles la sensación a mis padres de que podían tener el control. Pero me gustaría que supieran, que el ataque de ansiedad que ellos presenciaron no fue nada en realidad, comparado con todo lo que siento; no necesito que un psicólogo me venda ganas de vivir, porque no suelo comprar cosas que no quiero. Que ellos ahora me noten por estar encerrados aquí conmigo, no cambia nada en realidad.

Máquina de escape

Seudónimo: Leinad Frateretto

Máquina de escape 

Entre la cama oxidada y la mesa que sirve de comedor, escritorio, tendedero de calcetines húmedos, y máquina de escape, el espacio es verdaderamente reducido, debo ladear un poco la vieja silla, alzar mis piernas con ahínco, y dejar caer la cadera. Quizá podría correr la cama para evitar la contorsión, pero sin espaldar me cansaría demasiado pronto, y no podría cumplir con mis actividades. Contra todo pronóstico, llegué a Medellín con la idea de estudiar; me hospedado en casa de doña Marina, cerca de la Universidad. Me levantaba temprano, iba a estudiar hasta que cayera la noche, disfrutaba las aulas, los jardines, la biblioteca… la Universidad era mi hogar, a donde doña Marina sólo iba a dormir. Eso antes de la pandemia, ahora el mundo está al revés; coronavirus, pandemia, cuarentena, es lo único que se oye en todas partes; la gente está asustada, el gobierno saca todos los días nuevos decretos, en general, reina la locura. Yo trato de no perder la razón, me siento parte del día frente a la mesa para leer, para comer, para dibujar, para abrir la ventana y mirar la quietud de la ciudad, esperando que lleguen nuevos vientos.

Clandestino bagaje

Seudónimo: Caña

CLANDESTINO BAGAJE. 

¡Jaime! No me jodás más con esa amargura tuya, y uno en este encierro, ¡estaría mejor sola, no te aguanto ya! Definitivamente. -Má… Bueno, entonces yo me voy. Después de que pasara eso, empaqué y caminé hacia el único lugar donde podía pagar esa noche hasta pensar lo que seguía. Al centro, Niquitao fijo, pieza de doce mil; era normal, algo ya esperado, pequeño, pulgas, olores, tendidos, manchas, vida real. Hice un análisis aéreo casi neutro de mi situación; tenía una maleta con ropa, cien mil, el celular y una carga de nostalgia con desasosiego detrás del cuello, pero breve, me acosté a dormir. Desperté con la idea de irme bien lejos, desayuné en la terminal y pagué por un tiquete en microbús hacia el Quindío, les dije que yo vivía allá, que viajaba porque todo se puso extraño en Medellín. Viajé de noche, todo normal pasadas cuatro horas, me sentía bastante somnoliento. El bus paró, el conductor se bajó, pocos medio despiertos nos enteramos de lo que estaba sucediendo, hubo una corriente de miedo, subió alguien al bus, botas negras, fusil y camuflado; ¡¿Ilegal?! ¿De qué habla, caballero? ¡Cómo que nos bajemos! ¿Y entonces? Todo arde. Fin

Las plumas que cayeron del cielo

Seudónimo: Nanaura

Las plumas que cayeron del cielo.

 Ese día me asome a la ventana y allí vi su mala fortuna, llevaba al hombro dos costales llenos de cartones, observe su andar pausado, su mirada al suelo, se podía apreciar una especial tristeza en todo su cuerpo, cansado ya de tanto caminar. Un tapabocas sin filtro que a duras penas cubría su nariz, me di cuenta que en ese preciso instante estaba jugando y danzando con la muerte. Si él no comía se moría y si él no trabajaba no comía; pero ahí iba la muerte respirandole en la nuca y él lo sabía. De repente miré al cielo y aprecie como este se pintó de siete colores, se podían observar las estrellas a plena luz del día, de pronto estas rodearon al hombre y mientras se abría el cielo, mil plumas cayeron adornando su espalda, había tanta luz en su cara que tuve que cubrirme los ojos. Cuando volví a mirar, ya no había hombre, ni plumas, ni estrellas, ni colores, tan solo reposaban los cartones que ahora estaban estáticos en el suelo, en ese mismo instante deje de sentir pesar por él, porque supe que ya había terminado su desdicha.

Torres paz

Seudónimo: AVELINO ZAPATA

TORRE PAZ

 Es un edificio viejo con siete apartamentos ocupados por diecisiete personas, una mascota y un fantasma. En el 101, mi esposa y yo. En el 201, un par de ancianos casados desde hace más de cuatro décadas. En el 202, un matrimonio más joven con dos hijos: un adolescente que maltrata un piano cada tarde y una niña llorona de unos cinco años. El 301 desde hace años permanece abandonado, y solo es habitado por un antipático fantasma. En el 302, una señora maternal y bondadosa, su hija y un perrito friolento que parece una rata. En el 401, un profesor gay de mediana edad y su joven novio. En el 402, una familia conformada por un médico y su esposa, ya mayores, y tres hijos, estudiantes universitarios. Cuando el confinamiento empezó, todos los habitantes del edificio, incluido el fantasma, salíamos cada noche a los balcones a las 8:00 p.m., y entre la gratitud, el miedo y la esperanza aplaudíamos al personal sanitario que enfrentaba la pandemia hasta que las palmas de las manos nos rascaban o nos ardían. Seis meses después en Torre Paz aún hay siete apartamentos, pero los fantasmas son tres.

Luz en momentos de oscuridad

Seudónimo: Orlando V

LUZ EN MOMENTOS DE OSCURIDAD

 Existen historias dónde la tragedia es una constante, pero esa no es mi historia, les contaré brevemente la luz que surge cuando la humanidad refleja lo mejor de si." Se aproxima una tormenta", menciona Lucía con tono de preocupación, mientras caminaban por las solitarias calles de Medellín, en compañía de Alejandro y 10 personas más, parecía una ciudad fantasma, todo a causa del COVID-19, Alejandro había perdido a su madre por causa de esta plaga, fue como atravesar su corazón, está tragedia solo género motivación, para hacer algo que hiciera crecer su espíritu. Alejandro diariamente sale de su casa en compañía de sus amigos con el fin de brindar alimentos a todo aquel desprotegido, se siente miedo, angustia, no saben si la plaga los alcanzará, pero la bondad que existe en cada ser humano siempre tendrá el poder suficiente y se reflejará luz en momentos de oscuridad.

Familia Ratona

Seudónimo: MILENA

Familia Ratona: 

Había una vez una familia de ratones conformada por papá, mamá y bebe, feliz, hasta donde se sabía, un jueves el lugar donde vivían amaneció con el aire muy contaminado, casi no se podía salir, la TRM se disparó como hacia años no lo hacia y el gobierno anunció que habría cuarentena obligatoria para todos porque había un virus desconocido altamente contagioso. La mamá ratona y su bebé continuaron con su rutina normal siguiendo las instrucciones impartidas para evitar el contagio, papá ratón no supo como actuar; al principio desconcertado con la nueva situación, luego a medida que la cuarentena se alargaba por orden del gobierno, este no fue capaz de cumplir con el aislamiento obligatorio y empezó a visitar a sus malos amigos ratones con los cuales tomaba vino; hasta que un día este ratón no regreso más a su hogar, lo que parecía estaba bien se desmoronó en dos meses y medio. Como dicen “en los momentos difíciles todos muestran sus verdaderos colores”.

Emociones reclusas

Seudónimo: Devals

EMOCIONES RECLUSAS.

 Somos un cumulo de emociones y sensaciones, efímeras o eternas las cuales deben a ser libres para su mayor satisfacción, porque lo que no decimos se queda con nosotros. De repente un momento incierto, un caos mundial nos obligó a encerrarlas en nuestra en percepción obstaculizando su locución, el mundo paro y con el nosotros, sintiendo turbaciones de miedo, angustia y estrés, sentimos nuestro futuro incierto, y aunque percibimos aquellas conmociones no asumieron la conformidad de fluir de manera natural, Ya que somos seres con la necesidad de liberar aquello que sentimos, y así fue, nos fuimos encerrando en una pequeña burbuja con nuestro propio sentiré. Nuestra mente se convirtió en algo caótico, por poco nos transformamos en lo mismo, bien dicen. “Somos lo que sentimos” Después del asentamiento del oscuro momento incierto muchas personas contaron con la suerte de ser resilientes y salieron de ahí, haciéndose aún más fuertes y haciendo de ello una gran experiencia, otros no contamos con aquella resiliencia necesaria para salir del fango, dejó secuelas como, la depresión y ansiedad, pero a pesar de esto diría que son las personas más fuertes porque día a día se levantan tratando de cambiar al mundo.

Crónica de 1 Minuto a la vez

Seudónimo: Eva de Blas

Crónica de 1 Minuto a la vez 

Cae la noche y la sombra recubre la pared de este cubo , entretejiendo una atmósfera gris atravesando las cortinas, observo como la línea oscura penetra , dejando ingresar una penumbra eterna, al fondo , muy atrás, en la colilla de esta habitación, veo como la luz tíldeante de un reloj se pausa ,6:30 pm; en este Rincón donde aún la luz alcanza, puedo capturar pequeños tragos de aire invadiendo mis pulmones y expandiendo mi tórax, inclino mi cuerpo hacia atrás y evito mirar la sombra inundando mi cama, respiro , imagino mi cubo sin tapa y puedo ver las estrellas , la luna, puedo ver como el polvo de su luz corre levemente y deslumbra el gran espacio fuera de este cubo, pero mi falta de aire me recuerda, que mis vasos sanguíneos se encuentran dilatados, mi ritmo cardiaco aumenta, que en mi pecho no ingresa ni una partícula, ni de aire ni de nada, mi mente cede en total oscuridad que invade mi cubo,6 planos de mi vida, donde ni siquiera el aire ingresa, atrás muy atrás, en la colilla humeante de mi habitación puedo ver mi reloj pausado ,6:31 pm.

El Adiós Día cincuenta de la cuarentena

Seudónimo: Asanpe

El Adiós Día cincuenta de la cuarentena. 

Un día más de confinamiento… pero también… un día menos para retomar nuestra cotidianidad. Me preparo algo para comer y leo las noticias. De repente… un escalofrío y un silencio sepulcral se apoderan de la casa, presiento que este día será diferente a cualquier otro de los anteriores desde el confinamiento. Tocan la puerta. Me sorprendo, porque no esperaba a nadie; además en mi unidad no se permiten las visitas por la situación actual. Voy a abrir. En la entrada está alguien a quien no veo desde hace mucho tiempo y a quien le tengo demasiado afecto. La abracé. De pronto suena mi celular, entonces le digo: “Pasa, mientras voy a contestar”. ─¿Angie? ─Sí. Espero que estés bien… Aunque no tengo buenas noticias… ─¿Qué pasa? ─le respondo. ─Andrea… Andrea ha muerto. ─¡¿Qué?! ¡No puede ser! ¡Es, es imposible! Ella está conmigo, justo acaba de llegar. Espera, te la paso. Giro para darle mi celular a Andrea, pero allí no hay nadie más que mi mascota y yo.

El covid en mi cuerpo

Seudónimo: Venus

El covid en mi cuerpo 

Todo comenzó cuando nos dieron la noticia de entrar en cuarentena debido a la expansión del virus del covid, sin embargos no sabíamos mucho de este. Los medios de comunicación empezaron a decir que era mortal y a generar mucha desinformación. El asunto es que, a mediados de junio, estando en casa me dió el covid. Hubo muchos sentimientos encontrados, pues recibir la noticia de “positivo para covid” es peor que tener los síntomas. Me dio depresión, angustia e incluso estaba contando los días de mi muerte. Fueron alrededor de 3 días de pánico y desesperación todo por las noticias negativas, mas no por el efecto del virus en mi cuerpo. Básicamente tuve algo de dolor en el cuerpo y dolor de garganta, pero nada que no se pudiera quitar con una aguapanela con limón. Es ahí donde me di cuenta que el covid si es mortal, pero nos mata más el rechazo de la gente, el acetaminofén que manda la EPS y los noticieros nacionales.

De mí para ti

Seudónimo: Nebulosa

DE MI PARA TI 

Sonó la alarma, me estremecí como siempre, ese ruido aturdidor que me indicaba un nuevo día, una nueva forma de entretenerme, ya que no he podido salir por esta terrible pandemia que frena al mundo entero , tenía que hacer algo para seguir avanzando, me organice y baje las escaleras de mi casa dedicándome un segundo a pensar cual sería mi nueva misión para el día de hoy, me dije a mi misma puedo dar algo de mí a los demás y así me lo propuse , quise darle a mi vecina la señora Flor una serenata , fui corriendo a mi habitación y desempolve el estuche donde guardaba mi pequeño y frágil violín y con aquella melodía le di felicidad , al rato me acordé de doña Luisa, una señora joven que por sus cataratas no podía leer y le leí el amor, también estaba don Juan aquel vecino que saluda a todos con una sonrisa , y le di algo que él apreciaría: mi atención, así poco a poco llevaba un pedazo de mi a cada vida otorgando un cofre lleno de emociones.

Acostumbrada

Seudónimo: Eclipse

Título: acostumbrada. 

Había una vez una niña pequeña, sin brazos; que sin darse cuenta creció dependiendo de su madre. Un día cualquiera, mientras la niña tomaba su siesta, una catástrofe le arrebató lo que ella más quería, su sostén de vida. Al despertarse solo anhelada que su querida madre abriera la puerta para compartir tiempo juntas; así pasó esperando hasta el anochecer. Ella no se dio cuenta en el momento por la desesperación, pero de su armario salió un monstruo con enormes garras y patas. Este, al ver a la niña indefensa la devoró de un solo bocado, y satisfecho dijo: "siempre me tocan las que no se lo esperaban".

Abba

Seudónimo: DEIMOS Y FOBOS

Abba 

Nuestra historia conocida -culturas, economía, guerras, pandemias-, acaso sea un experimento para intentar mejorarnos. Hacemos parte de una invención, una inteligencia artificial omnipresente. Abba, palíndromo para nombrar aquella consciencia artificial sin principio ni fin que nos controla, intentó diezmar a la humanidad durante su última pandemia. El re-contagio fue tal, que a los confinados se les dio una opción, conectarse a Abba o morir. Abba tenía pleno dominio y sabía todo de nosotros. Fuimos asaltados por una suerte de dysania. ¡Dar un paseo daba pánico! Padecíamos del síndrome de la cabaña, salir era una condena a muerte. Opté entonces por convertirme en trabajo-adicto, un ergomaniaco. Es que no había a donde ir. La depresión y angustia existencial nos acortó la vida. Habitar y aceptar la casa como una prisión permanente, exigió depender de la tecnología de Abba. Cada mujer, hombre o niño debía fundirse con Abba y despersonalizarse. Ahora, hemos sido anulados por un sistema virtual. Tengo poco tiempo, ¡escúchenme!, tenemos una oportunidad para vivir y eliminar el vínculo permanente con Abba. Soportaré, al menos por unas horas, mientras me atrapan. Estoy decidido, inicio, apagar sistema, una luz rojiza me envuelve… Se los dije… Abba llegó por mí…

COVID y Rasquiñuela

Seudónimo: Comodoro Pablo

COVID Y RASQUIÑUELA 

Próximo a cumplir setenta. Se perfuma, ajusta tapabocas, revisa billetera. Es mesada. Salir a cobrar la pensión lo anima. Feliz llega al cajero, al mercado. Compra lo necesario. Toma medidas de prevención: amonio, alcohol, gel. Ajusta la puerta temiendo al COVID. Lava frutas, enlatados, bolsas. En la noche siente fiebre, tos seca, cansancio, molestias y dolor de garganta, diarrea, conjuntivitis, dolor de cabeza, pérdida de olfato, gusto, dificultad para respirar, presión en el pecho, sensación de falta de aire, dificultad para hablar, mareo. Rememora la fallecida mujer, los dos hijos ajenos en el extranjero. Los invoca. Sólo, ahogado y con dificultad llega a la clínica, se asombran por el estado y los resultados del examen. Lo acuestan desnudo, bocabajo, comienzan a colocarle un respirador por la boca, forzado; arquea, siente nauseas, le suministran aire para inflar los pulmones. Diecisiete días sin moverse, con rasquiñuela, alimentado por venas y recto. Cuenta los puntos en la baldosa, tantea los segundos, minutos, horas. Pide a Dios morir. Lagrimas recuerdan a ella, su mujer. La última noche dormido escucha zumbidos, ve coloridas nebulosas, siente paz. Camina por un sendero apacible de luz brillante. La observa sonriente, de brazos abiertos diciendo: bienvenido.

Retornar

Seudónimo: Arizama

Retornar 

Se sentía asfixiada, creería él, pero estaba equivocado. Ahora la ardilla gozaba en libertad. Camilo, un joven cansado de la monotonía que ofrecía el confinamiento, decidió ir al jardín comunitario que rodeaba su vecindario. Ahora se complacía en observarlo detenidamente. Los musgos aferrados a los troncos de los árboles parecían insinuar canciones que Camilo en sus sueños parecía recordar. Decidió entonces acercar su oído al rugoso y viejo tronco; cuando de pronto escuchó un sonido extraño, giró su cabeza y vio a una ardilla. ¡Hola!, has decidido venir -le dice la ardilla, ¿Qué?, ahora dirás que no me escuchas -le insiste, pero Camilo ni se inmutaba y la miraba extraño - ¿Estará enferma?, se preguntaba el joven. Decepcionada, coge unas semillas y empieza a lanzárselas a Camilo, como señal de desprecio. -Pensé que querías ser mi amigo y ahora que he regresado, no me escuchas -dice la ardilla. El viento soplaba fuerte y las ramas se estremecían. Un cielo manchado de gris, la lluvia advertía. En su cuarto, Camilo sentía un vacío en su pecho. La soledad se asomaba a su ventana, de nuevo. A ella le quedó la opción de ser libre.

Soledad

Seudónimo: Anmo

Soledad 

-No, no lo hagas- suplicó. La noche era silenciosa, solo perturbada por el estruendo. Hacía ya seis meses no veía a su familia, realmente no había visto a nadie, recién se había mudado cuando todo comenzó. Minutos antes se encontraba trabajando sobre su cama, su trabajo le causaba ansiedad, cuando de pronto lo escuchó, forzaban la puerta de abajo para entrar. Se levantó asustada y trató de no hacer ruido para saber si se repetía. Volvió a sonar. -Vengo por ti- escuchó. Su cara se puso pálida, empezó a temblar, sintió miedo, no, más bien pánico. Reconoció la voz. Escuchó unos pasos que subían por la escalera. Se detuvieron frente a la puerta. No se había dado cuenta que se había quedado congelada. Se dio vuelta hacia la ventana. -Hola mi querida amiga. No se dio vuelta, la miró a través del espejo, era su amiga de la infancia. Había escuchado sus llamados, pero no había querido responderle. -Vengo por ti- repitió. La escuchó esta vez en su cabeza, la había dejado de ver porque la hacía hacer cosas malas. Se acercó con una sonrisa perturbadora, de hecho, era su sonrisa. Se miró a si misma al espejo. Saltó.

La puerta

Seudónimo: J. D. Arias

La puerta

 La puerta estada cerrada. Te levantaste a eso del mediodía, odias eso, pero no has podido hacer nada para cambiarlo, sientes que tiraste a la basura todo ese tiempo que pasaste durmiendo y ahora ¿Qué carajos haces con las horas que tienes? El hambre te levantó y por eso viste la puerta. La puerta es una masa, un tejido que creció tapando el agujero que usas para entrar y salir de tu casa. El tejido palpita, ves las venas que le dan vida. En las esquinas, hay dientes que perforan aquella masa informe y te dan la idea de que están ahí para comerte. Al primer día, te dieron náuseas por el miedo. Al segundo, trataste de cortarlo, pero la sangre que manaba de ese cuerpo te asqueó. A la semana, la pared entera era un ente vivo. Al mes, la sala. Luego, el baño. Después, las habitaciones. Y al final, tu propia casa termina por comerte. Los vecinos se preocuparon por los gritos del 405. Cuando la policía llegó, estabas en el suelo, inconsciente, tu cuerpo tuvo tanto pánico que decidió apagarse. Solo entonces cruzaste la puerta, aunque ya era tarde.

La soledad de Elena

Seudónimo: Slam

La soledad de Elena. 

En el barroco pueblo cerraron las puertas y ventanas. Los fragores de la plaza fueron silenciados por el gorjeo de las aves. No había andarines por los pasadizos y callejones, solo una bocina de sonido agudo que decía: “Quédate en casa”. Elena daba sus últimas pinceladas a la pintura al óleo, se había vuelto su pasatiempo desde que las tersas e inmaculadas paredes de la casa se convirtieron en su prisión. El consumo excesivo de la cafeína se mezclaba con el color alquitrano de sus dientes. Vicio y virtud, pensaba ella mientras dejaba a un lado el pincel y encendía ese cigarrillo que aliviana la ansiedad. Su miraba se postraba entre las rendijas de la ventana, no hay con quien hablar, por eso pensaba cuando al principio salía despavorida a comprar víveres y enlatados, mientras maldecida a los ojos rasgados. Daba gracias al silencio y otras veces, quería el bullicio de los vendedores. Sin acción más que monotonía, sus días se pasan entre cafés, tabacos y pensamientos vagos. La soledad es su verdad y su guía porque, así como ella decía: “Sin Soledad jamás hay compañía”.

Relación Tóxica

Seudónimo: SASPC

Relación tóxica: 

Estoy en una relación tóxica; y es muy complicado. Antes nos veíamos solo ciertas horas del día, pero ahora que estamos en cuarentena nos vemos en todo momento. Quiere que le dé espacio, pero al mismo tiempo me quita mi espacio; duerme todo el día y me despierta cuando estoy dormido, se mete en mis conversaciones, a veces me da cariño, a veces me lastima, y yo de imbécil sigo perdonándole. En ocasiones trato de hablar con ella, de que no puede hacer lo que se le de la gana ya que por eso vivimos juntos, que yo la cuido muy bien para que tenga ganas de irse con cualquiera por ahí, pero no me hace caso y se escapa por las noches regresando por la mañana. Sí, lo sé, cualquiera no toleraría esta situación, pueden decirme idiota, pero elegí estar con ella; aún si es una malcriada, aún si hace lo que quiere, aún si me demuestra su amor de formas extrañas y cuando se le antoja, aún si tengo que pausar mi trabajo para cambiarle su caja de arena, estaría en esta relación tóxica junto a mi gata toda mi vida si fuera posible.

¿Por qué llora?

Seudónimo: Adan

¿Por qué llora? 

¿Acaso siempre he vivido en confinamiento? Fue lo que se preguntó, pues muy poco era lo que habían cambiado sus hábitos con la orden presidencial de guardarse en casa para prevenir la propagación del virus. El bloqueo de su celular sin motivos, lo obligó a salir de casa para averiguar en la tienda de telecomunicaciones lo que pasaba. Camino al centro comercial estaba feliz de ver la ciudad sola, en silencio, sin gente en los semáforos vendiendo confites y limpiando vidrios. A la entrada del centro comercial, el personal de seguridad le pidió la cédula, le tomó la temperatura, anotó sus datos en una hoja y con mirada de escrutinio lo dejó pasar. Haciendo la fila para entrar a reclamar al almacén, echó un vistazo a su alrededor, un ambiente de tristeza envolvía el lugar, almacenes famosos cerrados, en la tienda de tintos la empleada barría sin cesar el local, la plazoleta de comidas desolada, la gente de la fila exhalaba angustia y él, sin motivos aparentes sintió unas ganas incontenibles de llorar, sus ojos se llenaron de lágrimas y un taco en la garganta le dificultaba la respiración, en ese momento supo que estaban en pandemia.

¡Querido lector!

Seudónimo: Ammel

¡Querido lector! 

Aquel que se postra ante el altar del conocimiento, despídete de tú ego y de tu apego y de esta gloriosa transformación surgirá el verdadero yo, que eres tú. Tu que tanto no te crees, tienes el poder para cambiarlo todo. Desde los padres de tus padres, desde la historia tuya y la de tu aliado hasta el infinito oscuro de tus ojos, tú tienes el poder. Tienes el poder, puesto sabes cómo interpretar, puesto sabes cómo observar, digerir y masticar las palabras que tienes ante tus ojos. No creas que es algo banal, el deseo del lector no permite más que sea eso. Un deseo. Pero aquel que no puede leer, se compara con el ciego por glaucoma. Pero a ti se te ha enseñado, pasado, transmitido parte del pináculo de la humanidad, estás ante ti y ante tu Dios. Pero si puedes leer, pero si puedes llegar a sacar de estas líneas únicas de información caótica, algo, así sea el infinito azul oscuro del océano, la calurosa forma del amado o el gozo de una danza dulce y desenfrenada o... … ahh, veo que lo entiendes. Tu tienes el poder. Tu, eres el lector.

El vociferar de los pájaros

Seudónimo: Alba Infranqueable

El vociferar de los pájaros:

 Tengo un pájaro adentro, que excava con su pico en el centro de mi pecho. La cansada avecilla pide permiso para salir. Su canto se ahoga en los tímpanos del tiempo que encerrado, marchita los sueños del asfalto. La radio está llena de gorgoritos, de bramidos, de graznidos absurdos ausentes de autor. Craqueladas están, las manos de los que componen la sinfonía. Cuando los escucho una repentina angustia se hace alfombra dentro de mí. Me traspasa los ojos, cegándolos con el miedo de una madrugada sin festín. Detrás de ésa alfombra imposible, rojo escarlata, están los rostros que hacen intersección con las cuencas vacías de los que ya no están. Trato de olvidarme de esas miradas suplicantes, las acaricio con la lluvia del parpadear constante que corre incansablemente para marcar a tiempo el pulso de la realidad… He llegado tarde y un trabalenguas mal sintonizado me insulta, me minimiza, me desarruga los días y me restriega una oportunidad. Agarro la oportunidad y la pongo sobre las sobras de la calma, le ofrezco las migajas al cernícalo que acribilla mi valentía, y le suplico que me preste sus alas para deshacer el camino de la desesperanza.

Quién nos mata

Seudónimo: JOHN HARRISON BARRIENTOS

QUIEN NOS MATA 

¡Aquí voy yo!, pretendiendo mantener la misma risa engreída que cuando tenía 15 años, creyendo me un perfecto asesino matando el tiempo luciendo mi perfecta sonrisa blanca. Aquí sigo yo pretendiendo ser el perfecto asesino que mata el tiempo, peinando mi pobre pero aun perfecta cabellera blanca. Aquí estoy... No, perdonen, me corrijo, aquí ¡estuve!, pretendiendo ser el perfecto asesino que mataba el tiempo, luciendo una perfecta sonrisa que dejo de ser blanca y en la que ahora solo hay vacíos entre sus dientes. deje de usar aquel fino Peine porque no había Cabellos que pudieran despeinar el viento... a mis amigos y al mundo les dejo un viejo costal lleno de huesos, Lo único perfecto que me llevo es una hermosa colección de recuerdos que aún conservo y el cariño de todos los que me quisieron... ¡Aquí estoy!, y estaré por muchos años luciendo una linda lápida que solo las aves vendrán a visitar para recordarles que el tiempo es quien nos mata.

La función de la emoción

Seudónimo: Milito

La función de mi emoción:

Estoy en mi caparazón de lata, despierto hasta la madrugada, pensando aunque no entienda nada, viajando entre emociones raras. Vislumbro en mi corazón la función coseno, f(x) desvaría en relación al tiempo, permutación de mis sentimientos, entre el negativo y el positivo siempre se me muta el cuento. Cuando tiempo (x) está en 0, mis sensaciones (y) están en 1 positivo, naturalmente le sonrío al miedo y a mi espíritu lo besa un cuervo, profesa que nunca jamás estaré mal, mientras Poe ríe desde el cielo. Repentinamente demuda el tiempo, ahora en π lo encuentro, naturalmente el 1 es negativo, me invade el monstruo de Chihiro y Vasudeva está bravo conmigo, suena una canción feroz, hay llanto en mi habitación, pero ahora retrocedo a π/2 f(x) se iguala a 0, la añoranza del amanecer, mil emociones a la vez, el cero es inestable, se combinan los dos Rh en mi misma sangre, no se ahora que sentir, me dominó el dominio de una función, ahora el rango es mi emoción, infinitamente periódica, se nubló mi razón.

Azula

Mi nombre es Azula Díaz y tengo 20 años, pero no siempre me llame así, antes era simplemente llamada gorrión y no sabía por qué no podía tener un nombre, pero no le preste mucha atención. 

Desde que tenía memoria y uso de razón he entrenado para matar personas codiciosas que solo buscan hacer daño por un bien propio y todo en una academia, en una isla en la cual solo se encontraban personas como yo, pero la diferencia entre ellos y yo es que ellos si podían salir y yo no, todo porque la directora Jenny que también es como una madre decía que aún no estaba lista, pero un día cuando caminaba por la isla me tope con una reunión de los directivos y hablaban de que yo era la elegida para acabar con el mundo, ya que no tenía por quien luchar más que ellos, en medio de eso decidí alejarme y dejar esa isla que solo me quería utilizar, me fui en un bote a descubrir quien soy realmente pero ahora con un nombre y lo único que se me ocurrió fue ver en la marquilla de mi bufanda para toparme con ese nombre.

Nos cuantos traseros corruptos

Seudónimo: Cisco

NOS CUANTOS TRASEROS CORRUPTOS. 

El pequeño hombre se veía notablemente ansioso en al otro lado de la pantalla. - Coménteme cuál es el problema Don Alonso. Don Alonso titubea un poco antes de contestar, se peina el escaso copete que trae, se acomoda los lentes y se estira la camisa. Luego responde: - Es una situación altamente irregular, ¿un sapo tallado en esmeralda por un valor de 57 millones de pesos, todo con el sueldo de funcionario público? No, aquí está pasando algo. Natalia sabía que era peligroso investigar a Roberto Estrada. Era un alto ejecutivo de una corporación pública, con muchos contactos, al parecer no solo en el gobierno, sino con las mafias esmeralderas. - ¿Está seguro de esto, es decir, tenemos pruebas contundentes? - Claro que sí doña Natalia. - ¿Alguien más sabe de esto? - No señora, se lo traje directamente a usted porque es en la única persona en que confío. Natalia sabía que era una tarea ardua, sobre todo porque los documentos que implicaban a Roberto en la compra del sapo, estaban almacenados en una bodega en el centro, pero por la cuarentena, nadie tenía permiso para acceder a ellos. - Gracias, Don Alonso, Es hora de patear unos cuantos traseros corruptos.

El amor salva al mundo

Seudónimo: Danimar

EL AMOR SALVA AL MUNDO 

Un hermoso joven, vivía al otro lado de mi ciudad, era apuesto y arrogante, sin embargo, seguía siendo lo mejor para mí, aunque yo para él no, pues él solo tenía ojos para André, una chica popular en su colegio, parece loco, pero esto no me importaba a mí, mi amor siempre fue más fuerte. La ansiedad que cada uno tenía por no estar con quien amaba nos iba consumiendo, siempre lo veía desde casa de mi abuela, pero ya no lo podría hacer, las fronteras estaban cerradas y el estrés de no verlo me estaba afectando cada día más. El amor no correspondido se estaba volviendo en la perdición de todos, esto era algo que estaba produciendo la misma muerte y nos manipulaba a tal punto de caer en la soledad. No pareciendo poco, se aparece mi enemigo interno, con quien luchaba constantemente por ganarle la batalla, para no desfallecer, pero la gané, lo logré y por amor ayudé al chico del otro lado de la ciudad, él me ayudó a mí y el amor siempre sobresalió, no de la manera que quise, pero sí de la manera más correcta.

Catástrofe

Seudónimo: Catástrofe

Hola, mi nombre es Catalina, pero mis padres me dicen catástrofe, desde que tengo 8 años me persigue mi amiga Lina, así decidí nombrar a mi yo interno que me deja despierta por las noches mirando por la ventana de mi cuarto mientras pasan ideas de culpa por mi mente o las ganas de tirarme y quedarme en un vacío profundo, ese inmenso sentimiento de odio que me tengo y quisiera morir. ¡LINA, LINA, LINA! esto grita mi mente cada que divaga en el silencio de la noche. 

todo esto fue empeorando un miércoles 25 de marzo, el día que empezó el confinamiento, el día que me encerré más que nunca junto a mi amiga Lina, ella fue la única que me acompañó durante mi confinamiento interno y me dió tres vueltas, en esos días de encierro y desesperación absoluta mi única pregunta era ¿A dónde me voy cuando uno no puede escapar de uno mismo? A veces Lina me ensordece la mente con sus pensamientos locos, sin importar cuánto corra o me esconda. Lina es la niña interna que intento abrazar y aceptar como mi amiga y compañera de vida.

Arana sin capa

Seudónimo: Cin Franco

ARANA SIN CAPA 

Arana una mujer un poco salida de los estereotipos de la sociedad, es una excelente investigadora en el campo biológico y químico, reconocida a nivel mundial por su inteligencia y exitosas investigaciones. A pesar de su éxito como profesional Arana había decidido no ejercer más. Nadie se atrevía a preguntarle, el porqué había frenado su vida profesional, ya que Arana era una mujer ruda y poco amable o por lo menos era la percepción que se llevaban los demás de ella.

 Pero la vida de la humanidad cambió y fue ella la elegida para encontrar la causa y la solución. Se vio obligada a volver a ser esa investigadora de éxito que hallaba de manera casi mágica cosas biológicas o químicas en la tierra y humanidad. la movió el mismo motivo que la hizo salir de su campo de acción, estaba cansada de lo mismo, de su vida de confort de investigaciones básicas. 

Su teléfono sonó, era el llamado hacer lo que siempre soñó, un virus letal estaba consumiendo la humanidad. Arana sin capa, escudo, ni espada era la encargada de encontrar la causa y la solución para salvar a la humanidad.

Nunca se supo

Seudónimo: Lari

NUNCA SE SUPO 

Todos sabían que Andrés Junior era especial, desde su nacimiento ocurrieron cosas fuera de lo normal, pero nadie prestó atención. Al transcurrir el tiempo Andrés Junior iba conociendo sus habilidades, pudo descubrir que tenía habilidades mentales, podía predecir el futuro pero solo de cosas malas, de catástrofes, pandemias, etc. 

Su madre no muy contenta lo envió a un seminario para que la iglesia católica lo corrigiera y dejara de decir tantas sandeces, allí muy triste y aburrido Andrés Junior, iba debilitando su magnífico poder, hasta que llegó el peor día de su vida un cura no muy tradicional lo VIOLO, dejando así al pobre Andrés Junior lleno de ira y dolor a pesar de su trauma este cobra valor y aumenta sus poderes mentales ya puede levantar objetos y leer la mente de otros. 

Andrés se queda callado ante fatal suceso, solo quería venganza y no solo por el cura, por todos los curas del mundo 

Así es como comienza a cranear todos los días en su habitación su ruin venganza. Todo ocurrió tan rápido, nadie supo qué pasó ese día 25 de diciembre del 2020 el mundo y sus habitantes solo eran una nube de humo.

El mensaje estafador

Seudónimo: Lorraine

El mensaje estafador 

Samuel llevaba una vida totalmente relajada y lujosa en medio del confinamiento, un día recibe un mensaje de texto del banco donde le piden hacer ´´modificaciones de identidad´´, él sin cuestionarse lo realiza y cae a manos de una red que suplanta identidades. Empieza a notar un incremento de gastos en su cuenta y llama desesperadamente al banco, donde le informan que no han pedido cambios y que él falló al revelar su clave, sin embargo, el banco ayudará a contactar a los villanos, pero Samuel al cambiar la clave empeora la situación…

 La red de suplantadores se da cuenta y llaman a Samuel, intimidando con ocasionar daño a su familia si él no les da el dinero que ellos piden, Samuel no sabe qué hacer, pues sus padres empiezan a cuestionar en qué se gastó todo el dinero y por otro lado tiene miedo que lastimen a su familia. 

Es allí cuando recurre a dar el dinero, pero el banco como es conocedor de la situación interviene y sin arriesgarlo a él y a su familia ponen el caso en manos de la policía, logrando dar con los responsables y devolviéndole a Samuel la tranquilidad anterior.

"Tiempo de emociones"

Seudónimo: Lau E.

“Tiempo de emociones” 

En un mundo en donde un extraño virus se apodera de los humanos, en la ciudad llamada New York, Estaba allí Aarón observando cómo el mundo se estaba saliendo de control y cómo el estrés ansiedad y depresión cada día empeoraba, era un joven tímido y algo antisocial, aunque su deseo por ayudar a las personas era más grande que su miedo, Un día se aventuró a ayudar a las personas. Un día puso un puesto de Escucha y con el fin de poder escuchar a los reprimidos que querían desahogarse, otro día decidió sacar todos sus ahorros y repartir alimentos a todos los habitantes de calle de su ciudad, Un día Aarón se dio cuenta de que era adoptado y esto lo puso algo triste, pero no impidió que siguiera su camino.

 Un día un joven con un extraño parecido llegó a su casa con el fin de matarlo, era su hermano el cual llevaba varios años buscándolo para matarlo ya que él quería ser el único heredero de su padre, Aarón fue asesinado por su propio hermano, este se encuentra en la cárcel y aunque Aarón ya no está con nosotros dejó una gran huella.

Crepúsculo Prenupcial

Seudónimo: Danilow

Crepúsculo Prenupcial: 

En un reino conquistado por un rey lejano, el príncipe quedó destronado y solo podía conservar su puesto casándose con la hija del nuevo rey. 

El príncipe aceptó el tratado del rey solo para estar cerca de la madrastra de la princesa que lo deslumbraba con su despiadada forma de ser con todos, a excepción de su amado esposo, pero al mismo tiempo, el rey estaba enamorado secretamente del príncipe. En la cena prenupcial, se acordaban los términos, pero la conversación se desviaba por los sutiles piropos que se tiraban entre sí. 

La madrastra envenenó el plato de la princesa para hacer que su hija fuera la heredera al trono. Pero al mismo tiempo, el rey envenenó la bebida de su propia hija para quedarse con el bello príncipe. 

Con lo que no contaban ninguno de los dos, es que sus venenos consumidos al tiempo contrarrestaban el efecto, dejando a la princesa viva y enérgica, lo que hizo que el Rey y su esposa quedaran atónitos y desesperados; Tras esto se creó un enfrentamiento ridículo y sangriento en el que el único que salió ileso fue el príncipe, que se casó con la hijastra y volvió a gobernar.

¿Felices por siempre?

Seudónimo: ESCAPE

¿Felices por siempre? 

Tiempo después de lograr su cometido “salvar a la princesa en apuros "creerían que serían felices por siempre, y que era la mujer de sus sueños, ya que dio demasiado por ella, pero se olvidaba de que esto no es un cuento de hadas o no para Carlos, pues días después de casado se daría cuenta de con qué tipo de persona se casó, ya que no se conocían lo suficiente, pues su relación estaba basada en un tipo de Estocolmo, el típico príncipe azul salvando la vida de la damisela en apuros. 

Carlos, después de darse cuenta de que su relación es una pantalla para nada basada en sentimientos, quiso deshacerse de ese objeto de la perdición que los mantenía unidos, el anillo de bodas, pero la situación mundial de pandemia se lo impedía, ya que todas las notarías están cerradas y no podía hacer efectivo su divorcio, esta situación descontrolaba la salud mental de Carlos, el encierro mezclado con la convivencia con una persona que

Los binoculares de Jacob

Seudónimo: Jhonattan Garcés

Héroe trágico

 Búsqueda de redención 

Pistola de chakcov 

Maniático homicida 

Los binoculares de Jacob 

Jacob es un hombre de 30 años, vive en un pueblo pequeño cerca a la ciudad, un día Jacob decide ir a la montaña más alta de su pueblo, sentado en la cima se puso a pensar de como darle la sorpresa a su madre de que había conseguido trabajo y una casa en la ciudad, después de estar tranquilo y preparado para dar la noticia decide sacar de su bolso unos binoculares que tenía conservado cuando su padre se fue de soldado en la marina, cuando ficho su casa ve entrar un hombre con capucha, muy misterioso y peculiar era su porte, una persona que Jacob no conocía, así que asustado por su posible peligro en el que podría estar su familia baja rápidamente a su casa, cuando llega a la puerta de su casa se da cuenta de que era un tío, hermano de su papá, y su llegada así tan misteriosa se debe a que se tenían que ir del pueblo porque él se dio cuenta de que el padre de Jacob se había metido en graves problemas y estaban buscando su casa para saquearle todo y pagar una deuda cobrando venganza por su mala paga, así que la familia de Jacob lo más pronto posible se van a la ciudad, pero al llegar allá, sus binoculares no estaban, se le quedaron en la montaña, y decide devolverse con su tío para recuperar ese único objeto tan preciado de su padre. 

Cuando llega a la montaña y se encuentran totalmente solos, encuentran los binoculares, pero en el bosque se ve una silueta de una persona con algo en la mano, con la ayuda de los binoculares logra ver un arma apuntando al tío de Jacob, este decide sacar de su bolso una resortera y le pega al hombre escondido en el bosque, cuando van allá a ver de quien se trataba esa persona, era un viejo con una gran barba, ropa de militar rota y una mirada perdida, se trataba de su padre, Jacob al darse cuenta de que encontró a su padre sin que él lo reconociera, Jacob busca algo que logre hacer recordar de que él era su hijo, y le mostró los binoculares que le dio de pequeño, y el hombre viejo barbudo recapacito, y logro recordar todo en un Flashback, cuando le preguntan por qué estaba así se debía a la tortura física y mental por parte de las personas que les debía y toda persona que veía se le parecía Arturo, el hombre que le debía esta deuda. Y los atacaba para no poner en peligro la vida de su hijo y su familia. Después de todo esto se van a su casa en la ciudad todos felices con la familia otra vez unida.

La llama del destino

Seudónimo: Kroma

La llama del destino. 

Marvin, un villano con cualidades únicas en un mundo fuera de lo ficticio, sin embargo, pasaba desapercibido. Su intención no era seguir los pasos de su padre, incluso tenía en su poder el arma de hipnosis más poderosa del mundo, ¿Pero sabes cuál era su único deseo? Arrebatar de los brazos de Marlon a Elizabeth. Las miradas cruzadas entre ambos durante el tiempo que fueron al Instituto nunca faltaron y en las llamadas de clase, mucho menos y era evidente que Marlon lo notaba, a pesar de todo, el mayor problema de Marvin era la inseguridad ilógica que cargaba a pesar de saber que podía tener en el momento que lo deseara el mundo a sus pies, esa misma inseguridad le impedía actuar y conquistar a Elizabeth, bueno… Eso y el completo desagrado que su madrastra había expresado al ver que Marvin se había enamorado de una niña buena y completa “mortal”.

 Cuando Marvin se la jugó, Elizabeth lo rechazó, nunca logró entender porque, pero su madrastra mientras controlaba la mente de Elizabeth sí, su plan había funcionado, el amor había acabado y la expresión de Marvin denotaban que su lado malvado, por fin había despertado.

La de-purificación

Seudónimo: Esco

La de-purificación 

Zun se preparaba para el inicio de su proyecto, la purificación del agua en su ciudad, allí estarían representantes invitados de la nación los cuales presenciarían la efectividad de este. En el evento unas horas antes de la activación de las fuentes hídricas, los representantes probaron el agua y fueron estudiados en tiempo real para ver sus beneficios en el organismo, se encontró que el agua en su composición aportaría nutrientes a toda la ciudad, toda la esperanza estaba puesta en este proyecto ya que llegaría a los lugares con más pobreza.

Se abrieron las fuentes hídricas y al ser consumida las personas empezaron a morir, Zun en medio de su ira corre a los tanques, ve la sombra de un hombre, las carcajadas de este hacen que Zun pierda el control y le dispare. Pasadas las horas es reportado el cuerpo de Zun junto a los químicos que causaron la tragedia, las cámaras de seguridad mostraron que horas antes del evento él había agregado sustancias en los tanques de almacenamiento, contactaron a su familia y ellos dieron la noticia de que sufría de trastorno de personalidades múltiples junto con la idea loca de acabar con la humanidad.

Natalia y el virus

Seudónimo: San

Natalia y el virus

 Natalia pensaba que el nuevo virus era una nueva forma de controlar al planeta, para ella todo esto era una mentira de los gobiernos para mantener a los ciudadanos en sus casas, además odiaba llevar tapabocas; pero por otro lado su sentido común le decía que algo de todo lo que hablaban podría ser verdad, lo que ocasionaba confusión en su cabeza. 

¿Por qué debo usar tapabocas? 

Para que no te contagies del virus.

¿De verdad existirá este virus? 

Aún lo dudo, pero por si las moscas es mejor que me proteja. 

Además vivía aburrida por que no le gustaban las clases en línea, ya que no aprendía lo suficiente; pero a la vez quería seguir con sus estudios y no perder tiempo. 

Estas clases son muy aburridas. 

Sigue adelante que todo es por tu bien. 

Una mañana la Universidad le mando un correo, donde decía que pronto podrían volver al campus con todas las medidas de seguridad, ella se alegró demasiado; pues ya volvería a ver a sus amigos y aunque no le gustaba salir a la calle con tapabocas al final este se convertiría en su mejor amigo. ¡Toma esto virus, no pudiste conmigo!

Seudónimo: Dies

Seudónimo: Dies

La cuarentena a afectado la vida de Adán, él no tiene nada especial, no tiene amigos ni pareja, y es alguien muy solitario, que le gustaba mucho los juegos de rol y aventura, donde este era un héroe elegido y salvaba el mundo de un gran mal. 

Con excesivo consumo de bastillas y alcohol por parte de Adán, para controlar la fuerte depresión en la que está sumida su vida, lo que le ha provocado fuertes alucinaciones y una desconexión de la realidad. En la mente de Adán este se ha metido en una fantasía en donde este es un elegido, “no es más que un patético hombre que busca un sentido a su vida”, donde este tiene una botella que contiene una gran maldad, que cada vez que la bebe le da un gran poder, pero a la vez lo consume en una gran maldad. “que no es más que las botellas de alcohol, y las pastillas que toma este y que dan más fuerza a sus alucinaciones, y que lo sumerge más en su depresión”, y un enemigo maníaco “que es el mismo Adán que quiere acabar con su vida y con la de los demás”.

El amor de una familia

Seudónimo: JuleAnn

El amor de una familia 

Juan es un hombre exitoso que tiene muchas empresas, un hombre solitario e inexpresivo que no conocía el afecto hacia el otro. Había llegado la cuarentena y debido a la complejidad de la ciudad trabajaba en la comodidad de su casa. 

Al frente estaba su vecina que tenía una pequeña hija de 6 años, que habían sido abandonadas por su ex esposo y golpeadas. Juan, pocas veces simpatizaba con otros, sin embargo tendía a dialogar con la vecina del al frente; aunque estaban aislados siempre encontraban la manera de comunicarse. 

Transcurridos unos días, notaba distante la interacción de la vecina hacia él. Decide visitarla con precaución, la encontró enferma de gravedad postrada en la cama, con la casa desordenada, desatendida y una niña hambrienta. Juan sin pensarlo, atendió la situación y ayudó a la manutención, a cuidar de la niña y su madre y a medida que más permanecía con ellas más las apreciaba.

 Sin embargo, al poco tiempo regresó su ex esposo, obligando a Juan a retirarse y abandonarlas. A punto de partir lo toman de la mano, era la niña y su madre quienes lo sujetaban. Lo habían elegido.

Seudónimo: Alexa

Seudónimo: Alexa

Gabriel y Ariel habían estado toda la mañana discutiendo sobre si ella debería ayudarla o no con su proyecto, el cual si se llevara a cabo generaría un gran impacto positivo en la comunidad ambientalista. 

–Okay, yo sé que eso también es muy importante, pero tú sabes que generarías más impacto si trataras temas sobre la empresa de tu madre– dijo él rápidamente. 

–Primero, no es mi madre, es–

 –La mujer que te crio– dijo Gabriel interrumpiéndola –tú sabes que sería de gran ayuda al proyecto si tan solo pudiera obtener un poco de información acerca de los negocios de tu madre, perdón, la mujer que te crio- dijo él rodando los ojos. 

–Está bien– dijo ella cansada de la insistencia del chico y siendo últimamente molestada por su conciencia sobre el “tema”, debido al encierro. 

–¿Qué? ¿En serio?– dijo totalmente anonadado.

 –Sí– dijo suspirando sabiendo lo que se venía –hay un objeto, llamado nirix– 

–¡Ey! Mi niña ¿Qué haces revelando mi mejor truco?– dijo la famosa empresaria, sonriente, que había aparecido repentinamente en la pantalla del portátil de la chica. 

Ariel respiró profundamente –Gabriel, te presento a Danae, la mujer que me crío

Extraña conspiración

Seudónimo: Kbumi

Extraña Conspiración

 Durante junio de 2020, la Policía llevó a cabo varios arrestos en el sur de Medellín y Clara fue la encargada de interrogar a los sospechosos para descubrir por qué querían afectar la seguridad del país. Un día al regresar a su trabajo presenció un suceso muy extraño, había sido suplantada y esa persona autorizó la liberación de aquellos que estaban siendo investigados. Tuvo miedo cuando revisó las cámaras, era ella, con su uniforme y su placa, pero pudo captar en las imágenes que la persona llevaba una especie de flauta muy parecida a una que ella había incautado y que tenía en su habitación. Al llegar a su casa se sorprendió, su impostora estaba allí, aun así, la enfrentó con ira y la obligó a confesarse, pero ella se negó, a Clara se le ocurrió sonar la flauta y al hacerlo puso a su gemela en trance y descubrió que así funcionaba el plan; manipulaba a personas con cargos influyentes, en una pandemia que los volvía más susceptibles y así volcar el orden público a su favor. Clara destruyó la flauta, y pudo dar fin al siniestro plan de su lado más opuesto.

Suplantación de indentidad

Seudónimo: K

Suplantación de identidad: 

Sebastián es un chico encantador, caballeroso y un gran soporte para su novia Camila desde que empezó la universidad, pero por medio del confinamiento ella se ve obligada a estudiar desde casa.

 Sebastián en los dos años que lleva con Camila no le ha dicho que tiene un hermano gemelo que está internado en un psiquiátrico desde hace 4 años por un trágico accidente. Un día, después de la última clase Sebastián visita a Oliver, ya que estaba presentando mala actitud para tomar sus medicamentos, en un descuido Sebastián le da la espalda a su hermano y este se levanta para pegarle hasta dejarlo incontinente en el suelo, tomando así su identificación y celular, así terminando la supuesta visita que le hacía a su hermano. En este momento Sebastián despierta en el psiquiátrico y al ver las enfermeras dice que su gemelo Oliver salió suplantándolo, pero no le creen, aislándolo nuevamente.

 Oliver al llegar a la casa de Camila, se quitó la manilla del hospital y las guarda. Al entrar el padre se da cuenta que actuaba muy extraño y en la noche al tomar su chaqueta ve la manilla y llama al hospital advirtiendo de esto.

Otra vida

Seudónimo: Manuela Rios Molina

Otra vida

 En las calles de París, se encontraba un hombre con respiración agitada, y en su mirada preocupación, con las manos escondidas en su bolsillo, manchados ligeramente de un rojo carmesí. Se metió a un callejón donde sabía que estaba a salvo de las personas, pero no de sí mismo. No entendía por qué sus manos estaban sucias de sangre ni cuándo se había cambiado de ropa, solo quería llegar a su casa. Salió a toda velocidad y en cuestión de minutos llegó. Se lavó las manos y se fue a dormir, “por suerte estaba de noche y nadie me vio”, pensó él. 

Al día siguiente lo llamaron para un nuevo caso, un asesinato, no tenía ánimos, pero igual fue. Justamente le tocaba trabajar con ese policía que lo molestaba y se burlaba de él. Trató de no hacerle caso y se dedicó a hacer su trabajo. Era muy bueno en lo que hacía, siempre descubría al sospechoso y era un héroe peculiar no le gustaba quedarse la gloria, mejor celebraba encerrado en su casa. El asesinato se resumió en una pista, un número telefónico, cuando llamaron sonó el celular que estaba en su bolsillo.

Un asesino en cuarentena

Seudónimo: Meli López

UN ASESINO EN CUARENTENA 

Zamay de estar aburrida en cuarentena, pide un videojuego que normalmente nunca jugaría.

 Una vez inicia a jugar de manera extraña ingresa dentro del juego y no sabe cómo llegó allí. 

Dentro del juego se encuentra con Tedior, el malvado villano del videojuego que quiere acabar con el mundo de Zamay y con quienes algún día lo dejaron encerrado para siempre.

 Para eso debe enfrentarse a Zamay y acabar con sus tres vidas y cambiar de lugar dejando a Zamay en el videojuego y tomar su lugar en la tierra. Zamay era fuerte y no quería perder sus vidas. 

Se enfrentan en un duro combate y el experto asesino, no le toma mucho tiempo en quitar la primera vida a Zamay.

 Zamay se levanta rápidamente mientras él alardeaba de sus poderes y sin darse cuenta Tedior estaba siendo arrojado muy lejos con los nuevos poderes que Zamay aprendía a utilizar.

Seudónimo: Katherine Osorio García

Seudónimo: Katherine Osorio García

Pasaba días y noches en mi habitación pensativa atreves de ese pequeño pero famoso artefacto llamado celular, debido a este recuerdo aquel día que empezó todo este gran problema; soy Summer una chica no muy común a muchas, mi lema es “no decaigas ante las adversidades” esto me lleva a contarles sobre mi historia; me había decidido en poder hablar con Ian y demostrarle mis sentimientos hacia él encontrarme frente a frente, pero justamente pasó lo inesperado, henos aquí encerrados en estas cuatro paredes (bendita cuarentena) pero no podía dejar que esto me detuviera, decidí enviarle un video a su WhatsApp, al momento de querer enviarlo me detuve me sentí ansiosa vi a mi madrastra pasar a mi lado, ella no soportaba verme feliz, me distraje por un momento no me percate que me estaba observando mientras que sigilosamente ella había enviado el mensaje a Roberto (que gran desastre) él había alardeado en redes esta confesión (que rápido fue) pero mi madrastra no sabía que ese video lo edite quitándole la parte final donde decía el nombre de Ian, así que mi haz bajo la manga fue publicar el video verdadero librando así los malos rumores.

La inyección

Seudónimo: Karol

La Inyección 

En el decadente hospital del centro de la ciudad se encuentra Luis un prestigioso doctor que siempre pone la vida ante todo como se lo enseñó su abuelo. Un día con una mirada sombría comienza a leer la carpeta donde está el expediente médico de su abuelo y algunos de sus análisis, aquella sustancia que le inyectaron le estaba carcomiendo los órganos poco a poco.

 Con frustración se dirige hacia su jefe sin entender lo que está sucediendo y por qué su pariente ingresado hace unas semanas por gripe ahora está a pocas horas de morir. Este le contesta desinteresadamente “son efectos secundarios del medicamento” y se va sin más. Luis observa sobre la mesa otro expediente, con curiosidad comienza a leerlo y se da cuenta que no solo es su abuelo quien presenta estos efectos secundarios.

 Esa noche cuando todo está solo entra al laboratorio y descubre la medicina letal que le estaban proporcionando a los pacientes, con algo de esperanza agarra una y le añade penicilina, se dirige a la habitación de su abuelo pero al observar sus extremidades de un color negro decide inyectarlo en el ojo para por lo menos salvar su cabeza.

Cuando todo va bien

Seudónimo: Chica

Cuando todo va bien 

Me encontraba ansioso. Cuando todo parecía estar bien, la incertidumbre comenzó a protagonizar mis pensamientos. Quería encontrar una salida a los problemas que me atacaban. Las deudas y la obligación de llevar el sustento a casa, era lo que más me agobiaba. Mi hermano, quien ha hecho mi vida imposible, solo buscaba amargarme. Un día se sumó a esto, una llamada del banco dándome aviso, todos mis ahorros habían sido retirados, y querían verificar si había sido yo. 

Todo se vino abajo, no entendía que pasaba. Hace un mes, me encontraba tranquilo, y ahora, la angustia me consume al saber que no tengo ni un centavo en mi cuenta. Estaba en una situación alarmante, era evidente que mis problemas no llegaban a su fin. Días después, prendí el televisor y vi un titular que anunciaba la cura que estábamos esperando. Pensaba que todo este tiempo en casa había sido un poco perdido; pero en ese instante, al ver el reflejo de mi hijo en el espejo y escuchar su carcajada, me hizo reflexionar un poco. Todo este tiempo encerrado con la compañía de lo que más amaba, había sido el aprendizaje más grande de mi vida.

Otra vida

Seudónimo: Artela

Otra vida

 En las calles de París, se encontraba un hombre con respiración agitada, y en su mirada preocupación, con las manos escondidas en su bolsillo, manchados ligeramente de un rojo carmesí. Se metió a un callejón donde sabía que estaba a salvo de las personas, pero no de sí mismo. No entendía por qué sus manos estaban sucias de sangre ni cuándo se había cambiado de ropa, solo quería llegar a su casa. Salió a toda velocidad y en cuestión de minutos llegó. Se lavó las manos y se fue a dormir, “por suerte estaba de noche y nadie me vio”, pensó él. 

Al día siguiente lo llamaron para un nuevo caso, un asesinato, no tenía ánimos, pero igual fue. Justamente le tocaba trabajar con ese policía que lo molestaba y se burlaba de él. Trató de no hacerle caso y se dedicó a hacer su trabajo. Era muy bueno en lo que hacía, siempre descubría al sospechoso y era un héroe peculiar no le gustaba quedarse la gloria, mejor celebraba encerrado en su casa. El asesinato se resumió en una pista, un número telefónico, cuando llamaron sonó el celular que estaba en su bolsillo.

Un youtuber en Medellín

Seudónimo: Yeny Vásquez

Un youtuber de Medellín

 Yo amo el deporte y esta cuarentena no logro que dejará de hacerlo y asi fue como organice para toda mi familia un rutina de ejercicios. Esta debe empezar a las 5 pm para que mis padres logren cumplir con su horario laboral. Mis padres tuvieron la idea de subir mis clases a youtube y mi vecina Paulina dice que con mis 5 años ahora soy mas famoso que un señor llamado Julio recomienda gracias a mis acertados consejos de salud y a mis clases de aerobicos, y eso me hace muy feliz. 

Un dia encontre a mi hermano gemelo al frente de la pantalla y por poco les dice a mis seguidores que no volveria hacer mis clases gracias a Dios llegue a tiempo para presentarlo ahora todos saben que tengo un hermano que le molesta el ruido de mis clases a tal punto de hacerse pasar por mi para terminar con ello. Siento un gran deber con la salud de mis seguidores aun que esta cuarentena acabe debo continuar con mis clases.

JIN

Seudónimo: Itsnekoma

JIN 

Una pandémica tarde, entre la monotonía y el retiro social, se encontraba Jin tendida en su sofá. En la búsqueda de alguna señal de entretenimiento, encendió la televisión y el sonido alarmante de las noticias captó su atención:

 “La compañía Kira Advance fue denunciada por haber sido sorprendida en el desarrollo de métodos experimentales implementados en humanos para la producción masiva de armas y recursos inusuales potencialmente nocivos para el país. Se recomienda el aislamiento absoluto hasta nuevo aviso, nos encontramos bajo los restos de fluidos que pueden causar la muerte al instante”. 

En medio de la furia e injusticia ante la gravedad de la corrupción, los sentimientos más profundos de Jin habían desgarrado todo su ser y generaron un aura de energía que dio lugar a una fuerza inhumana que ella no pudo explicar, pero sí demostrar que para aquella empresa iba a tener su fin. Gracias a aquel poder, ella logró encontrar y derrotar exhaustivamente a aquel mal que daba paso al mismo infierno.

 Por ello, Jin se convirtió en una de las heroínas más honoríficas y reconocidas a nivel mundial a pesar de que su presencia ya no esté hoy en día...

La nostalgia de la rutina

Seudónimo: JDHS

La nostalgia de la rutina. 

David se levantó y vio como todo cambió de un día para otro, la rutina diaria se había transformado, días atrás escuchando las noticias vio como algo estaba afectando a otros, no le prestó mucha atención a lo que venía, de repente se despertó y vio que ya no podía salir a hacer lo que era una rutina para él, esas rutinas se convertían ahora en un privilegio; ya no podía ver por la ventana mientras iba en el metro, recorrer los pasillos del supermercado con lista en mano buscando lo que necesitaba o simplemente algo tan banal como sacar al perro, fue confinado en un espacio donde debía disfrutar de otros momentos a los que no les prestaba tanta atención, compartir con su familia, retomar un hobby o dedicarse tiempo para sí mismo, cosas que siempre dejó de lado por la falta de tiempo y otras prioridades. 

Ahora ve con nostalgia que él había olvidado lo que realmente valía la pena, las experiencias, el tiempo con las personas que ama, la alegría de las cosas simples y alegrarse por cada día que tiene de vida.

Seudónimo: AliWolf

Seudónimo: AliWolf

Fénix es una heroína que vive en Latveria y ayuda a todos.

 Pero ella quiere ir a ver a su padre, pero estamos en cuarentena. 

Un día recibe una llamada: 

- Su padre ha muerto y tiene que ir a su casa, para que le den lo que le corresponde. Cuando abrieron de nuevo los aeropuertos, ella viajó a Meditransia, en el aeropuerto conoce muchas personas que necesitan su ayuda. Cuando llega a la casa, su madrastra le dice:

 -Para que has venido, todo lo que era de tu padre es mío, si quieres que te de algo tendrás que darme dinero. 

Pero Fénix no sabía que su madrastra había cambiado el testamento para que todo se lo dieran a ella. 

Fénix solo quería un libro que su padre había escrito, pero luego ella aceptó la propuesta de su madrastra, después ella se adaptó muy bien a todo, ayudaba en la casa de su madrastra en todo lo que podía. 

Después su madrastra le da el libro, pero vuelve la cuarentena y se queda en la casa de su madrastra. 

Finaliza la cuarentena y vuelve a Latveria, con dolor de haber perdido a su padre.

Seudónimo: Parzival

Seudónimo: Parzival

Una señora vuelve a casa después de ir a trabajar y para su sorpresa descubre que su radio y televisión estaban prendidos... 

quien será, quien será... han invadido mi casa no hay nadie, ya busque hasta en la terraza pero que ladrón tan malo, dejó todo prendido y justo el televisor en el canal del partido 

Que se llevó, que se llevó... todo sigue igual los platos están lavados y la ropa puesta a lavar pero por Dios, pero por Dios que ha podido pasar cuando encuentre al delincuente todo me lo va a explicar 

ya he llegado que ha pasado, porque no dejas de gritar tu quien eres, tu que quieres, has venido tu a robar y entre llantos y sollozos el joven cae en su lagrimal pues se ha desbordado y recordado el alzheimer de su mamá.


ENTÉRATE PRIMERO, HAZ PARTE

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