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La actividad humana es la principal causa de los gases de efecto invernadero


Seguro que en más de una ocasión te has parado a pensar a qué se refiere el conocido “efecto invernadero”. Pues bien, este efecto describe un fenómeno en el que ciertos gases del planeta aumentan su temperatura a niveles extremos causando daños perjudiciales para la Tierra. La superficie de nuestro planeta absorbe menos de la mitad de la energía del sol, mientras que la atmósfera puede llegar a acumular el 23 %.

En este contexto, la actividad humana está provocando el aumento de la emisión de los conocidos gases de efecto invernadero (GEI) que, a diferencia de otros gases atmosféricos como el oxígeno y el nitrógeno, quedan atrapados en la atmósfera, sin poder salir. Es aquí cuando entra más energía de la que sale y produce un aumento de la temperatura.

El aumento de la temperatura tiene efectos adversos a largo plazo sobre el clima

Este aumento de la temperatura que se produce con la emisión de gases de efecto invernadero tiene efectos adversos a largo plazo sobre el clima. Entre ellos destaca los aumentos en la frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos como las sequías, inundaciones, incendios forestales y huracanes.

El último informe de brechas de emisiones del PNUMA muestra un repunto y pronostica un aumento desastroso de la temperatura de al menos 2,7 grados. Por eso se pide precaución a los países y la aplicación de medidas para reducir las emisiones para el 2030.

¿Cuáles son los principales gases y cómo podemos reducirlos?

Dióxido de carbono (CO2): no es el más abundante, pero sí el más dañino entre todos los gases de efecto invernadero. Se libera a través de procesos naturales como la respiración, las erupciones volcánicas y las actividades humanas como la deforestación o quema de combustibles fósiles.

Vapor de agua (H2O): se trata del gas más abundando y el que aumenta a medida que se calienta la atmósfera de la Tierra.

Metano (CH4): se incorpora al aire a partir de la descomposición de desechos en vertederos, agricultura, digestión de rumiantes y manejo de estiércol para el ganado.

Óxido nitroso (N2O): es un gas muy potente que se produce por las prácticas de cultivo del suelo, sobre todo con el uso de fertilizantes comerciales y orgánicos.

Clorofluorocarbonos (CFC): son compuestos sintéticos de origen industrial, responsables de la destrucción de la capa de ozono.

Si tú también quieres colaborar para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, comienza por utilizar energías renovables y modificar la forma de vida en tu día a día con el uso, por ejemplo, del transporte público. También puedes colaborar en la campaña de la ONU #ActNow para obtener ideas y tomar medidas climáticas positivas.

Alzar la voz es una manera de multiplicar el impacto y crear un cambio a una escala mucho mayor.

Fuente de la información


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